miércoles, 4 de septiembre de 2013

Maktub



Dicen las letras árabes (que, a fin de cuentas, vienen a ser como las nuestras, sólo que con otro orden y otro espíritu...) que el destino es maktub, es decir, que "está escrito", y que no importa cuánto hagamos para escapar de él, porque siempre acabará por alcanzarnos.

Maktub es una palabra que me fascina, me persigue y me condena desde la primera vez que tuve contacto con ella. Es mi juguete fetiche, mi compañera en todos los grandes momentos de mi vida, los buenos y los malos. Y, desde mi punto de vista, que esté implícito en ella el verbo "escribir" no puede deberse a una simple casualidad.

Mi destino se selló el día que nací, y no importa cuanto ardid haya tratado de poner en práctica desde entonces para esquivarlo. Mi destino era llevar la literatura marcada a fuego en la piel, y aquí estoy, veintiocho años después, odiándola y amándola como el primer día. Llevándome por delante cualquier atisbo de cordura que me permita alejarme de ella. Sometiéndome a su voluntad con la sórdida abnegación de un ajusticiado, como si absolutamente nada más en el mundo valiese la pena. Como si nada más allá de estos dedos que teclean temblorosos valiese la pena. Estaba escrito, no sé si en las estrellas, en la imponente presencia de las sagradas escrituras o en el pestilente y banal residuo de los posos del café, pero estaba escrito. Y a mí siempre me ha gustado demasiado leer como para pasar eso por alto. 

Hoy es un día para pedir perdón a todas aquellas personas que me han conocido alguna vez. Perdón. Porque lo único que habéis conocido de mí es una carcasa vacía e inservible. Mi alma, la auténtica, tendréis que rastrearla en cada uno de mis escritos. Perdón por si alguna vez no os he dado todo lo que esperabais de mí. Porque hasta los más inocentes habéis caído en este juego tremendo en el que el mundo dicta y yo transcribo, sin tener en cuenta vuestros sentimientos, vuestras ilusiones, vuestras necesidades. Perdón por utilizaros de la manera más vil. Porque usar y desechar cuanto he aprendido de vosotros, disponerlo a merced de las letras, ha resultado extremadamente fácil y apasionante.

Hoy es un día para pedir perdón, pero también para dar las gracias, y ésas van con nombre y apellidos. Gracias a mis padres, por inducirme en este estado hipnótico de amor a la literatura y apoyarme incondicionalmente para que no salga de él. Gracias a mi pareja, por esa obstinada terquedad y esos golpes de aliento que parecen salir aún más a flote cuando invito a jugar a la palabra "abandono". Gracias a mi mejor amiga, porque sin ella en mi vida, la mayoría de mis personajes -me incluyo entre ellos- no tendrían la mitad del carisma y el arrojo que tienen. Gracias a la gente que me conoce y me lee y me anima y me motiva, y gracias a quienes no me conocen y lo hacen también. Aunque no sea más que una carcasa vacía e inservible. ¿Qué puedo decir al respecto? El destino es maktub, y yo sólo soy una kaatiba* por su culpa.

Los occidentales, que somos mucho menos de poesía y más de cine que los árabes, solemos ampararnos en una cita de película: "La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento". Pues bien, después de todo lo expuesto, creo que estoy en condiciones de afirmar que, en mi caso, la vida se mide por las palabras que se acumulan en la hoja en blanco y, en este sentido, me gusta pensar que la mía aún está empezando. 


*Escritora.

jueves, 8 de agosto de 2013

  Un poema es una erección. Una novela es un parto.
Umberto Saba.

  Pariré, entonces. Pariré.

lunes, 5 de agosto de 2013

Una sonrisa para paliar el lunes



Todos los comentarios que he ido recibiendo a lo largo de los últimos meses acerca de Noche de Mardi Gras han ensanchado un poco mi corazón y dado alas a mi espíritu creativo. Sin embargo, será que hoy estoy más sensible de lo normal, porque me he encontrado con uno que me ha tocado la fibra especialmente. Lo transcribo aquí: 

"No me gusta este tipo de lectura y por consejo de las foreras me la compré en papel y ahora la tengo en un lugar privilegiado: donde están todas mis preferidas. Me gustó muchísimo. Totalmente adictiva. Ahora tengo pendiente de lectura Faery" 

Muchas gracias, Sara, por este regalo. Aunque no nos conozcamos, casi consigues hacerme llorar. Casi, que una es una escritora con tratos con Lucifer y tiene una reputación que mantener ;).

Si queréis leer éste  y otros comentarios maravillosos de las lectoras, no tenéis más que pasaros por AQUÍ.

Y aprovecho para recordaros que, si aún no tenéis vuestro ejemplar de Noche de Mardi Gras, podéis adquirirlo a través de Amazon y Lulu a un precio inmejorable en nuestras últimas rebajas de verano. ¡Rápido, que sólo quedan unos días!




jueves, 1 de agosto de 2013


Escribir es la única forma que he encontrado de sobrellevarme a mí misma. 

miércoles, 31 de julio de 2013

Persona-je

  

  Cuando te dedicas a esto de la ficción, lo normal es que haya más días de descontento que de alegría. La falta de concentración, los miedos y temores, expectativas tan elevadas (o tan disminuidas) que te sientes incapaz de lidiar con ellas... Es común que la ausencia de confianza baste para convertir en añicos un esfuerzo de meses, o que, simplemente, tu corazón no sepa palpitar en el lugar adecuado ni en el momento idóneo. El aturdimiento inconsciente de no saber quién eres, qué demonios estás haciendo aquí, ni por qué el Universo le ha encomendado una carga tan pesada a alguien como tú. 

  Sin embargo, cuando te dedicas a esto de la ficción, también existen otros momentos. Por ejemplo, aquellos en los que hace falta tan sólo una imagen efímera para que tú y tu personaje conectéis más allá de los sentidos de un modo placentero e inexplicable. Pequeños ramalazos, recuerdos fugaces, que te llevan a ver pasar SU vida ante TUS ojos. Un acorde lejano, y todas sus emociones encajan como un puzzle frondoso en el mullido cesto en el que guardas las tuyas. Y te identificas y te recreas y buceas en ellas. Es, exactamente, como ese destacado privilegio que supone enfrentarse al espejo cada mañana sabiendo lo que esconde detrás. Ninguna otra cosa, en todo ese Universo cabrón, te hace sentir tan poderosa. 

  Esos son los instantes que logran que todo lo demás valga la pena. 

miércoles, 3 de julio de 2013

Rebajas!



Ya llegó el verano, y con él llegaron la luz del sol, los días de chapuzones y senderos, las cenas al atardecer... y las rebajas!!! ¿Quién dijo que los libros no estaban de saldo? Desde hoy, y por tiempo limitado, mi novela Noche de Mardi Gras también se va de escaparates: rebajas del 50% para la edición digital y del 25% en la edición impresa*. Aprovéchate de las ofertas durante todo el mes de julio.

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