jueves, 14 de mayo de 2009
miércoles, 13 de mayo de 2009
Rompiendo platos

Hoy toca recuperar otra de esas grandes y provechosas reflexiones que nos regala Paloma en horario lectivo. Parece que a veces la facultad sirve para algo:
El fracaso es sólo parte del proceso. Yo jamás he roto un plato, porque odio fregar y nunca lo hago. Pero sí he suspendido muchos exámenes, y eso es porque llevo toda mi vida estudiando.
Dicho queda.
El hombre del baobab
jueves, 7 de mayo de 2009
Inaccesible al desaliento
Llevo cuatro años preguntándome por qué nadie en la facultad se molesta en enseñarnos a ser, antes que psicólogos, luchadores. Esta mañana parte de ese deseo se ha visto cumplido cuando Paloma (siempre Paloma, si no fuera por ella...) nos ha largado uno de sus brevísimos y acelerados discursos sobre la vida. ¿El tema? Los sueños. Peliagudo, si tenemos en cuenta mi posición actual...Paloma dice que los sueños nunca se deben, ni se pueden, olvidar. Que puedes tardar un minuto, un mes, o toda tu vida, pero tienes que conseguirlos. Y que, para lograrlo, tenemos que ser inaccesibles al desaliento.
A mí me parece perfecto, y no voy a negar que sus palabras me reconfortaron bastante, pero también es cierto que para ser inaccesible al desaliento hay que tener una paciencia que yo no sé si tengo. Igual que tampoco sé hasta dónde estoy dispuesta a llegar en esa lucha, ni cuánta salud mental voy a tener el valor de arriesgar. Paloma dice que lo mejor es ir proponiéndonos metas paulatinas a las que poder acceder de una manera realista, y yo casi no me puedo creer la cantidad de esas pequeñas metas que he ido consiguiendo durante el último año.
Pero la grande, la que de verdad importa, aún se me resiste. Y no es publicar, en contra de lo que pudiera parecer. Es enfrentarme a los portazos que me aguardan en el camino sabiendo poner la otra mejilla.
lunes, 4 de mayo de 2009
Noche de Mardi Gras - C´est fini

El 4 de Septiembre de 2008 me hice un estúpido esguince en el pie cuando corría desde la cocina hasta mi habitación para garabatear la imagen que acababa de surgir en mi mente. Así que podría decirse que Noche de Mardi Gras me marcó no sólo a nivel emocional sino también físico desde el principio, porque esa imagen era la de una chica con el pelo castaño y una camiseta morada que bailaba en un balcón de Bourbon Street mientras un hombre guapísimo, rubio y vestido de cuero, la observaba desde la calzada.
Ocho meses después de aquel incidente, esa chica, Carlota, y ese hombre, David, vuelan libres al fin. Han abandonado mi cabeza y las yemas de mis dedos y tienen su propio final feliz que disfrutar por el resto de la eternidad o, al menos, mientras alguien los siga leyendo.
Y yo me quedo tan vacía una vez más… Nunca sabrán lo mucho que me costó dejarlos marchar, al igual que no sabrán tampoco lo que me costó darles vida. Porque hay proyectos que tú pones en marcha y otros, como éste, que te mueven a ti.
viernes, 1 de mayo de 2009
Noche de Mardi Gras - Sinopsis (versión 3)

A las puertas de un nuevo Apocalipsis, el demonio Astaroth, Archiduque del Infierno de Occidente, se encapricha con un viaje de placer a la Tierra, una visita que pondrá fin a casi seis mil años de condena. Sin embargo, las órdenes de Lucifer son claras; tiene dos meses para resarcirse y después deberá volver al hogar. Dispuesto a no dejar pasar la ocasión, Astaroth hace las maletas y se planta en Nueva Orleans con una nueva identidad y un deseo irrefrenable de hacer de las suyas.
Cincuenta días después, en la misma ciudad aterrizan por error seis universitarios españoles en su viaje de fin de carrera. Entre ellos se encuentra Carlota, una joven escéptica e independiente que aprenderá a ver el carnaval más salvaje y alocado del mundo con otros ojos cuando el hombre de sus sueños se cruza en su camino.
Es difícil resistirse a la tentación, sobre todo si ésta cobra la forma del hombre perfecto y parece estar dispuesta a hacer realidad cada uno de sus secretos anhelos. Sin poder remediarlo, algo en el halo de misterio que desprende el encantador David White atrae a Carlota como un imán, pero lo que no sabe es que su propia frescura es la trampa que se cierne sobre el oscuro corazón de Astaroth.
Pero, igual que a todo carnaval le sigue una cuaresma y a todo sueño una vigilia, cuando unos sentimientos desconocidos e impensables para ambos exploten, una muchacha de provincias y un cínico demonio deberán enfrentarse juntos a la lucha por su felicidad, especialmente la de un alma que ya tiene dueño. El Mal.
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