jueves, 24 de octubre de 2013

Regarde le ciel


Desde el verano, mis contactos de Facebook podéis ver que mi perfil en dicha red  aparece encabezado por un graffiti con las palabras "regarde le ciel". Hoy, que ya sólo queda una escena más por escribir, el bendito epílogo; hoy, la víspera de que todo haya acabado, me parece el día perfecto para dar a conocer el significado de esa imagen. 

Creo firmemente en el poder de las señales. Creo que siempre, incluso cuando no las vemos, están ahí para indicarnos cuál es el camino, y que es cuestión de tiempo que aprendamos a leerlas. Las señales que me impulsaron a volver a coger la pluma tras más de tres años en el dique seco, y reconciliarme tanto con una parte de mí misma que creía perdida como con ciertas criaturas con alas, hermosas y crueles, prefiero reservármelas para mí. Son muchas, y algunas son dolorosas y no muy agradables.

Sin embargo, ya meses después, hubo una señal que me empujó a seguir adelante cuando las fuerzas volvían a flaquear y mi estabilidad literaria se iba a pique de nuevo. Un tesoro con forma de spray al que me aferro desde entonces con la desesperación de un náufrago y la ilusión de un niño. 

Para una autora en pleno proceso de creación (qué difícil es afrontar la escritura de este post intentando sortear el mayor número de spoilers), es un auténtico privilegio poder visitar en vivo los lugares que forman parte de sus historias. Por eso, dejarme caer de nuevo por París este verano fue como un soplo de aliento en mi labor (y aquí acaba de colarse el primer spoiler de mi nueva novela: la localización). No hay nada comparable a percibir a través de los sentidos el pulso de una ciudad que luego tendrás que traducir en caracteres impresos. Nada como conocer de primera mano los lugares donde tus personajes se divertirán, donde llorarán, donde soñarán contigo. 

Nada como leer sus propias señales. Como darte la vuelta en un rincón escondido de París, un rincón del cual de momento sólo tu cabecita conoce su relevancia en esa trama que cobra vida entre renglones, y darte de bruces con un mensaje en la pared que cambia para siempre tu destino. 

Mira al Cielo. Regarde le ciel.

Sin autor. Sin fecha. Sólo tres palabras que alguien, un buen día, consideró importante plasmar en un muro recóndito, el del pasaje Cité Véron, contra el que tiempo después un ángel rubio decidiría aplastar su espalda. Y yo estaba allí para contarlo. Y también para darle las gracias a esa persona anónima que, sin saberlo, me dio un ancla al que agarrarme cuando las musas no son propicias y mi pesimismo amenaza con arrasarlo todo, e incluso para darme un motivo con el que soñar que tal vez, en un mundo paralelo, mis caprichosos ángeles caídos se entretienen en dejarme pistas de sus historias donde yo pueda verlas. 


7 comentarios:

Teresa Clemente Diaz dijo...

Preciosas palabras... desde ahora estaré pendiente siempre al "Regarde le ciel" gracias por recordar y encontrar la ilusión y fantasía y regalarnos siempre tu presencia y tus letras. TQ muchos besos y ya queda poquito

Érika Gael dijo...

Muchísimas gracias, Tere :). "Regarde le ciel" puede ser una buena forma de entender la vida cuando estamos en un callejón sin salida (como es el caso del pasaje Cité Véron jeje). Un besote y gracias por pasarte por aquí ;).

Deisy Rubiyal dijo...

Me encantò la entrada.

Es cierto, algunas veces es difícil sortear los spoilers. Pero, querida Erika, desde "Gare du Nord" el spoiler de la ubicación ya te había traicionado. Revelando mas de lo que querías.

Saludos y gracias

Érika Gael dijo...

Jejeje, Deisy, tenía la esperanza de que colase por cualquiera de las innumerables "gares du nord" que hay repartidas por todas las ciudades de Francia ;).

Besotes y gracias a ti por pasar por aquí!

Deisy Rubiyal dijo...

La verdad es que nunca he estado en Francia, así que no se cuantas "Gares du Nord" hay, pero si he estado en blog.

Y recuerdo una entrada de hace algunos tres o cuatro años, donde escribes acerca de París.

Así que solo hice la conjetura.Se que te encanta esa ciudad, y que mejor que ella para albergar esta historia.

Saludos.

Anónimo dijo...

Estoy yendo a París en unos meses, qué ganas de encontrarme con uno de tus mensajes!

Érika Gael dijo...

Anónimo, el pasaje Cité Véron está al lado del Moulin Rouge, un poco más abajo en dirección Place de Clichy. Es un lugar muy curioso; parece un pueblo en mitad del ajetreo y las luces de Pigalle. Si tienes la oportunidad de pasar por allí y de ver el mensaje, acuérdate de mí! jejeje (y si te apetece sacarle una foto y compartirla, estaré encantada de verla ;)).