martes, 30 de abril de 2013

De rosas y corderos


La gente me pregunta, constantemente, cómo es que "fui a buscarlo tan lejos". Pues bien, al contrario de lo que suelo hacer con mi vida privada, hoy voy a ofrecer una explicación. Podría esgrimir cientos de razones, tantas como para llenar esta página y muchas más. Sin embargo, me limitaré a exponer una, y espero que sea lo bastante clara.

Una tarde de otoño, sin previo aviso, hace ya más de tres años, él me regaló una rosa. Yo, que siempre he sido más rara que una jauría de perros verdes, correspondí a ese gesto con un dibujo un tanto peculiar -y mira que hace falta valor por mi parte, con lo negada que soy para las artes pictóricas-. En el espacio tracé, lo mejor que pude, una caja rectangular con tres agujeros. 

Él la miró, un segundo, y después me miró a mí. "Gracias por regalarme un cordero", me dijo. "Es precioso". 

Ese día supe que estaba ante el hombre de mi vida.

Gracias por compartir tu asteroide conmigo durante estos 43 meses. Y por todos los elefantes que han sido devorados por boas a lo largo de este tiempo :). 




2 comentarios:

Annis Torres dijo...

:3

Hola!!!

¿Cómo has estado? Espero que bien, por favor cuida mucho tu salud para no enfermar.

Esa entrada me encantó, es tan tierna y linda.

Muchas gracias por publicarla.

Quisiera poder expresar más palabras, pero no puedo... jejeje, siento que terminaré tecleando una maraña...

Nos leemos!

^n^v.

Deisy Rubiyal dijo...

TE ENTIENDO PERFECTAMENTE.