domingo, 2 de mayo de 2010

Dióxido de carbono


No puedo respirar.

No puedo.

A mis pulmones les hace falta oxígeno, pero hasta ellos sólo llegan partículas de dióxido de carbono contadas por millones.

No puedo bombear.

No puedo.

Por mi sangre corren letras puras, pero la tinta está cada vez más contaminada.

No puedo digerir.

No puedo.

Mastico cada palabra espolvoreada sobre el papel, pero los ascendentes me raspan el paladar y los descendentes se me atragantan a la altura del esófago.

No puedo sinaptar.

No puedo.

Las ideas cobran vida, desencadenan el chispazo, atraviesan la membrana… pero el potencial de acción pierde fuerza y se estrella contra las paredes del núcleo. Nunca llega al axón.

No puedo caminar.

No puedo.

El movimiento mecánico de mis pies sobre el suelo traza un surco sin belleza. Las baldosas ya no son pizarra en blanco, ni rollo de papiro, ni mural sin colorear. Las baldosas hace mucho que dejaron de ser tablero de estrategias, campo de batalla, altar de sacrificio. Las baldosas son baldosas, y nada más.

No puedo escribir.

No puedo.

Porque no hay hermosura alguna en la pila de papeles que se acumula sobre mi escritorio. No hay nada atractivo en las páginas y más páginas de números y fórmulas que mancillan la celulosa. No hay demonios, ni aventuras, ni besos, ni malicia; no hay mimos ni ternura. No hay sexo bajo la luna, ni lunas sobre los tejados, ni tejados bajo el azul. No hay sensación. No hay seducción.

Sólo existe una máquina que asume conocimientos sin deglutir. Los mismos que caducarán en cuanto pasen los exámenes.

Sólo soy un análisis de la covarianza de significación irrisoria. Aquel experimento de los años 70 que tal vez entonces tuviera algo de razón.

Lo único que queda de mí es un volumen corpuscular medio superior a treinta millones. Sólo dióxido de carbono.

Soy como una planta a medianoche, en mitad de la oscuridad. No doy vida. No la recibo. Muero. Y muero matando.

Me ahogo.

10 comentarios:

Libros NavLan dijo...

Madre mia Erika, no se si era lo que buscabas con esta entrada pero me ha generado un poquito de angustia, ;)
Me gusta como lo redactado.

Ana Iturgaiz dijo...

¡Animo! Apenas unos meses para que vuelvas a ser tú en estado puro.

Victoria Rodríguez dijo...

¡Qué angustia, por favor! A ver si acabas los exámenes y vuelves a tus letras... ¡y a respirar aire limpio!

Kyra Dark dijo...

Madre mía, Erika! Si escribes así en exámenes y con esa angustia, no me quiero ni imaginar cuando tengas todo el tiempo del mundo para hacer lo que amas.
Ánimo mujer!! Que no hay mal que cien años dure.
Besitos

Pilar Cabero dijo...

Venga, que ya no queda nada.
Besitos

espartana dijo...

Señoras y señores, Érika Gael en estado puro. Joder, cómo echaba de menos el drama.
Gracias

Paula dijo...

Erika, mucho ánimo! por cierto he terminado Faery, en apenas una semana...(en mi caso, que no soy una lectora incasable ni mucho menos, más bien algo inconstante, es muy poco tiempo). Me ha encantado! Incluso inspirado. Enhorabuena!! Deseando comprar la siguiente, y no porque sea tu amiga, me gusta como escribes.
Un fuerte abrazo
Ah, y Xesa me parece una delicia de personaje :).
http://www.youtube.com/user/pandorateatro

Megami dijo...

Erika, si no te importa he copiado tu foto para la reseña que le voy a hacer a tu libro en mi blog, que por cierto, ¡el libro me encantó! ^^

Besos!!^^

Karmelichu dijo...

Ains!!! Espero que recuperes la inspiración. Todo mi ánimo desde aquí que ya sabes que me muero de ganas por que "Príncipes del Infierno" salga p'alante.

Mucho ánimo!!! Besitos

Nieves dijo...

Mira, guapa:
-No comas
-No bebas
-No respires
-No camines
-NO HAGAS NADA.

Pero sigue escribiendo o tú y yo vamos a tener más que palabras.

Besos y ánimo.